Reivindicarse o morir
Es curioso lo fácil que nos desprendemos de las cosas que nos importan, independientemente del esfuerzo que nos haya supuesto su consecución. ¿Indiferencia?Más bien comodidad.Soy de esas a las que le gusta pensar que, llegado el momento, me aferraría con uñas y dientes como lo hace la hiedra a las paredes, pero lo cierto es que las estadísticas se acaban inclinado siempre hacia una cobarde retirada a tiempo.Nos da miedo escénico el fracaso, el que dirán, la cama de piedras que nos espera (o no) al otro lado de la valla.Puede que nos seduzcan las vistas que podrían aguardarnos, pero bajo ningún concepto vamos a sacrificar lo conocido, por muy insatisfactorio que sea. Y es precisamente ahí cuando se consuma uno de los pecados capitales de la raza humana que más repercuten en nuestro éxito: el conformismo. Me agobia pensar que esto es todo, que somos espectadores de nuestra propia vida y que dejamos pasar los momentos que diferencian el vivir del estar simplemente de paso, sin apenas in...