JUNIO
Junio. Que bonito nombre tienes. Siempre te propones ponerme a prueba y siempre lo consigues. Me da vértigo cuando escucho tus pasos. Son pasos que anuncian cambios. Cambios que asustan pero que atraen. Sentémonos tranquilamente a tomar algo, robémosle los últimos rayos de sol a la tarde. Negociemos. Por el rabillo del ojo puedo ver que me observas. Se que sigues la linea que dibuja mi mano al tocarme el pelo. Y no es que me sienta incómoda en tu presencia, pero consigues estimular ciertas conexiones interiores que hace tiempo dormían. Y, como tú estás demasiado distraído observando como el viento pacta con mi camisa, yo también te observo. De hecho, la que ha venido a pactar hoy soy yo. Traes contigo sensaciones que justifican por qué a mis ojos se le traban las palabras... Nadie te habrá contado que a veces mis ojos hablan por mi. De hecho, aunque tu aún no lo sepas, estamos teniendo una charla en silencio. Empiezo diciéndote que, aunque siempre será mía, me gusta compar...