Bulla, desorden, quilombo
Silencio. Me aterra el silencio y todo lo que está relacionado con él. El agua en calma. Las noches sin lluvia. Las tardes de domingo. La risa que necesita bajar los decibelios para estar en consonancia con el gris marengo que le rodea. Puede que el atractivo de estar vivo resida en aquellas cosas que nos aterran. Aquello que nos genera sensación de inseguridad. Aquello que nos cambia los esquemas, si es que alguna vez los hubo. Tras el huracán de los últimos meses, vuelvo a tener tiempo para rebuscar en el cajón desastre que reposa sobre mis hombros, donde sensaciones pasadas y conocidas se entremezclan en simbiosis imperfecta con algunas otras que me son ajenas. Removiendo. Mezclando. Ordenando mientras generan aún más quilombo. Me encanta cuanto pueden transmitir ocho letras. Quilombo suena bien. Mezcla de absoluto desastre y perfección. Desorden. Siempre me ha resultado difícil ordenar y, no por el orden en sí, sino porque dudo seriamente de mis habilidades para saber desenvo...