Se não é dado livremente, não vale a pena ter
Apenas él se alejaba caminando en dirección contraria, viejos lodos invadieron su cabeza. Noviembre había vuelto con fuerza. Quería escribir, necesitaba desatascar su cerebro con urgencia. Pero a veces las palabras no salen. Cuando se han (mal)gastado ya no fluyen en los momentos importantes. Y este lo era, sin duda lo era. Por fin habían sido capaces de expresarse con veracidad. Por fin se abrió el telón y salió a la luz aquello que con sus actos nunca lograron aclarar. La libertad con la que se expresaban, sin embargo, les hacía tremendamente esclavos. Tenía una manera inescrutable de atraerla hacia él sin a veces quererlo. El tiempo no hacía más que alejarles para que pudieran estar juntos. Timing lo llaman. Y ella no hacía otra cosa que correr en dirección contraria a la suya para encontrárselo siempre de frente, con ese aire despistado y frío que le caracterizaba. Las palabras nunca fueron su patrimonio, de eso no hay duda, y cuando salían lo hacían atropelladamente y en el p...