Feng Shui

''El Yin y el Yang...

...Energías opuestas que se complementan, que interaccionan entre sí y cuya existencia depende directamente de la existencia misma de la otra. Precepto que guía el funcionamiento de la naturaleza, de los principios básicos de la vida, de las relaciones humanas...
Son fuerzas que interaccionan entre sí pero lo hacen en perfecta armonía, pues más que rodar juntas parece que se fusionen, dando lugar a maravillas genuinamente perfectas. Y no lo intentes, es imposible que engañes a tu Yang. Tu debilidad es el pie sobre el que ''apoya'' su cojera. Tus puntos fuertes, aquello que más teme. Sus sueños se cuelan por las noches en forma de tus peores pesadillas, siendo como una película que proyecta ante tus ojos la interminable lista de debilidades sobre la que construyes tu persona...

   En un primer momento, la atracción entre estas dos fuentes no es evidente, de hecho es prácticamente imperceptible. Quizás es más difícil ver reflejados en el otro las virtudes que liman nuestras imperfecciones que los defectos que nos definen, los cuales no siempre son procesados como tales por nuestro hipotálamo...
   De alguna manera, nuestro Yang se va colando en nuestro ''yo'' más reservado, aquel que nadie conoce, el ''yo'' contra el que luchas diariamente, deshaciendo sus recovecos y mostrando la luz que nuestro Alter Ego mantiene tenue, prácticamente apagada. Porque nosotros somos nuestro peor enemigo y nuestra sombra más oscura. Y, aunque no te diré que está en tu mano detener la tormenta eléctrica que se cierne sobre tí, te diré que en este caso conduce al equilibrio que tanto tiempo llevabas buscando. Y entonces, las cosas son mucho más fáciles, pues hay algo que actúa de freno de mano, apagando fuegos, iluminando pasillos, encendiendo oscuridades. Y vuelves a escuchar a los Dire Straits acompañando tus pasos, y a cantar bajo la ducha y a reírte de las cosas que tienen sentido, pues la cordura en exceso siempre fue aburrida. Y desaparece la inseguridad y el desasosiego de aquel que esta eternamente perdido, de aquel cuyas energías se van agotando día tras día en la batalla interna que mantiene con sus fantasmas.

   Y sí, nuestro Alter Ego es el culpable del huracán en el que nuestra vida se ha convertido. Nos eleva y nos deja caer, prácticamente en partes iguales. Nos quema y de alguna manera parece ser el único que sabe como extinguir el fuego que nos ahoga cuando nos sentimos en un lugar que no es el nuestro, cuando la soledad se relaciona de manera simbiótica con nuestra alma. Pero es un caos efímero, un fondo de saco ciego. Nos tienta y nos hace caer una y otra vez, pero al final, no sabe como ordenar nuestras piezas para que nuestros ritmos funcionen de acuerdo a nuestra naturaleza.

   Y, aunque es difícil, a veces hay que ser valiente y soltar la mano de esa sombra que camina en nuestro círculo de confort, siembra el caos allá donde decide sentarse a reposar, y emborrona las simetrías que dibujan nuestros pensamientos al colisionar unos contra otros. No somos conscientes, pero nos vuelve completamente locos. Esconde nuestros mayores defectos, y ese quizás es el problema. Porque las personas en el fondo no somos más que eso. Paredes llenas de grietas que aquellos que no nos quieren bien intentan ocultar. Grietas. Supongo que todo se resume en eso, en alcanzar la sintonía con nuestras miles de grietas y con aquello que hacemos. Que sean parte del encanto innato y recuerdo de todos los obstáculos que hemos conseguido salvar. Que esperamos (y desesperamos) por encontrar aquella energía capaz de darles color, haciendo que resalten sobre un fondo algo pálido a primera vista.

   La realidad es que necesitamos que nuestro Yang haga esos defectos evidentes al resto del mundo pues, si los miras detenidamente, son absolutamente perfectos...''


B


https://www.youtube.com/watch?v=jhdFe3evXpk

                                    

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