They are not you
Delirium tremens. Agitación, irritabilidad, confusión,
desorientación, sensibilidad a la luz ,los sonidos y el tacto. Estupor. Shock.
La clínica de la abstinencia puede alcanzar unos límites tan insospechados que
escapen de la comprensión humana. De las drogas, de los excesos, de las personas ,de uno mismo.
Es la falta de contacto con todas nuestras dimensiones ,aún por explotar, la
que nos conduce inexorablemente a la dependencia. Nos anulamos al renegar de la
creatividad, los impulsos a destiempo y la dimensión más humana del hombre, que
no es otra que los sentimientos y aceptamos la existencia de unos límites
infranqueables. Nos convertimos en marionetas ávidas de metadona, en una
continua sobredosis de impersonalidad.
Serán muchos los que pretendan alejarnos de nosotros mismos.
Proxenetas emocionales que, lo más probable, es que no respeten nuestras
decisiones, nos humillen e infravaloren. Que quieran hacernos creer que cometemos
un error al estar fuera de control, ser impacientes, y difíciles de llevar o que
la locura, las explosiones afectivas y los pájaros en la cabeza son conductas
reprochables. Y ten por seguro que intentarán llevarnos a una recaída, pues de
nuestra propia debilidad es de la que se alimentan.
Si permites que eso ocurra, automáticamente te estarás
convirtiendo en un drogo-dependiente, pues te garantizo que no existen peores
drogas que la resignación y el conformismo ni mayor adicción que la comodidad.
Recuerda que nuestra metadona ha de ser la propia vida, que
nuestra gran guerra es la espiritual.
B

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