Zurciendo el viento

Relativizar. Una de las primeras cosas que debemos aprender si queremos evitar males mayores.
Todo parece más difícil de lo que realmente es cuando estamos en caliente, pero para caminar 600 km hemos de comenzar por un paso así que ,sin duda, es el momento de recurrir al plan B.
Mentiría si dijera que no es tan fácil acostumbrarse a lo bueno, ni tan difícil sobrellevar lo malo, pero la experiencia me dice lo contrario. Es fácil acostumbrarse a vivir sin horarios, y también a gente que te da un aire distinto. Desconectar al nivel del mar es el mejor plan para todo aquel que piense que las ganas e incluso los buenos días son sólo parte de los desayunos del pasado. No es idílico. No es en falso. Es el equilibrio en versión mejorada.
La decepción está a la orden del día y todos somos carne de cañón, pues nunca las cosas saldrán como las pensamos y las personas seguirán (seguiremos) siendo tan egoístas como hasta ahora.
Hay que volver al asfalto de la ciudad que ha visto nuestra mejor y peor versión y lo cierto es que,contra todo pronóstico, no es una sensación agobiante ni tampoco un retroceso. Se me ha olvidado por qué salí disparada en junio sin mirar atrás y también por qué llegué a discutir con las que, a su manera, siguen de cerca mis pasos. Se me ha olvidado por que te castigué; por qué te perdoné.Lo que antes dolía sigue doliendo (el tiempo no cura absolutamente nada, sólo nos da un margen razonable para asimilar las circunstancias)pero es un dolor que ha madurado, que ha cambiado, que de alguna manera nos empuja cuesta arriba y nos dice que ya está bien, que es nuestro momento, que esta vez toca ganar.
Soy de la creencia de que los que sienten están mucho más expuestos al sufrimiento, pero es necesario descoserse, desmadejarse, quebrarse para dar opción a que nos reconstruyan.Supongo que era necesario que sacase lo peor de mi e hiciese saltar mis plomos y, aunque pienso que nuestro mayor problema fue la disculpa de lo absurdo (que no es otra cosa que la disculpa de uno mismo), no podemos volver atrás ni tampoco pedir perdón por sacar los pies del tiesto. No puedo borrar lo que dije ni estoy dispuesta a arrepentirme por haberlo intentado. Nada ha sido en vano, y las resacas de su piel, los quejidos de mis manos que, desconcertadas, topaban contra los obstáculos de sus mañanas, de sus olvidos, de sus quizás así como su incertidumbre, sólo son lecciones que me han preparado para la espera del mañana, que probablemente y según el servicio de meteorología, no traerá tornados ni precipitaciones
Por eso y a partir de este momento,se a ciencia cierta que la primera vez que alguien me vuelva a engañar y decepcionar, será por su culpa;la segunda, ya será sólo por la mía.

B


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