Septiembre

No se si será el orgullo o el amor propio lo que nos hace engañarnos. No se si serán los demás o si seremos nosotros. No se si yo hablo demasiado o tú demasiado poco, ni si tiene que ver con que el sol quema o acaso con que la lluvia nos moja las zapatillas;quizás la culpa es nuestra, nos hemos equivocado de calzado aún sabiendo que el diluvio era inminente.
Es de locos. Es de completos y absolutos locos. Cansa, quema. Sonríe, llora. Grita. Sólo grita. Demasiado fuerte. Me dejas sorda...No pares de gritar!!!. Silencio.Bruma.

Cuando bajé del coche tuve la suerte de poder disfrutar de los pocos rayos de sol que se filtraban entre las nubes de un lluvioso domingo de septiembre,del poco septiembre que nos quedaba. Más suerte por los 20 minutos de calle, para mí sola, que tenía por delante.Aún más porque mi cuerpo era esclavo del cansancio y, por ello,mi mente propietaria de sus pensamientos, que fluían alborotados por los últimos acontecimientos, que no habían sido otros que volver a rodearme de los que ,siendo del todo políticamente incorrectos, siempre aciertan. Necesitaba abrir la caja en la que llevaba guardando mis emociones durante algunos meses, para que me ayudasen, y no a través de una conversación, a ordenarla y sacar aquello que sobra, meter lo que falta. Ordenar desordenando.

El vinilo daba vueltas a ritmo de una vieja sesión de reagge que, tal y como despertaba mis sentidos (previamente estimulados), seguro había sido testigo de las mejores historias. La conversación no era especialmente interesante, e incluso diría que tampoco cruzamos demasiadas palabras con sentido. Pero con nosotros, nada tiene sentido. Todo tiene sentido.
Era exactamente lo que llevaba un tiempo necesitando. Autenticidad en su máxima expresión. Conexión. Tranquilidad. Sonreíamos. Estábamos en paz...

De vuelta a mis 20 minutos de ascética, y contra los que piensan que cuando los dedos de la mano se congelan se pierde por completo el sentido de la perspectiva, empecé a escribir mis notas mentales diarias, con las que pretendía solucionar todas mis dudas sobre lo que lleva comiéndose mi poca paciencia bastante tiempo así como motivando un pronto que, como poco, es a destiempo.
''Puede que el final sea pasar página''...tecleaban mis ideas,'' ...Desintoxicarse, y puede que lo mejor sea renunciar''...pero, tal y como me susurraban a gritos las pocas notas que recordaba(aquellas de la última canción que me regaló el tocadiscos antes de marcharme), a ellos es a quien debo los pocos momentos de autenticidad que me permito al día y renunciar sería fallarles. Si no digo lo que pienso,seguramente acabe reventando. Si no me doy, te doy, nos doy una oportunidad, estaré pecando de pensamiento al olvidarme de pensarte, de palabra al maldecirte, de obra al alejarte y de omisión al rendirme.
''No puedo predecir como acabará esto, lo único que se con seguridad es que no voy a fallaros, a vosotros no.''

Saqué las llaves del bolso. Tocaba abrir la puerta y bajar del lugar donde tan cómoda había estado, robándole los últimos minutos al fin de semana,las últimas horas al septiembre que se iba...Y sólo pude sonreír.

La verdad es que me haces reír constantemente, pero no siempre tiene gracia.

B



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