Alors on tend la main et on se retrouve fou

Sinceridad. Sencillez, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento.
Aunque a veces un arma de doble filo, creo que es lo que mas dice a nuestro favor y lo que define quienes somos. Nunca tendremos la certeza de que aquellos que comparten nuestros días no nos están engañando, pero no se puede vivir constantemente desconfiando, el beneficio de la duda siempre es  lo más acertado porque, al final y con toda seguridad, las cosas acaban saliendo a la luz.
Dicen por ahí que la vida es lo que nosotros hacemos de ella, lo que quiere decir que si engañamos nos engañarán, si somos soberbios la vida nos dará una lección de humildad y que seremos siempre lo que hacemos con las personas a las que queremos.
Nos asusta perder el control de nuestras palabras, que nuestras emociones salgan a la luz. A fin de cuentas, nos asusta que los demás se den cuenta de que somos humanos.
Puede que la sinceridad sea a veces una política peligrosa y puede que suframos más de la cuenta y también que nos expongamos demasiado, pero eso significa que todavía nos importa y mientras eso sea así, sigue existiendo una mínima esperanza de que las cosas tarde o temprano saldrán bien,por que toca, porque ya está bien de perder.
En un mundo donde se trafica con las emociones al por mayor, donde querer, perdonar y olvidar está mal visto, todavía quedan pequeños rincones donde se esconden los soñadores, los que tienen inquietudes, los que tienen miedos e inseguridades, los que brillan con luz propia. Y es por esos soñadores que todavía las cosas siguen teniendo algún sentido y mereciendo la pena, incluso aquellas que no vemos venir, aquellas que son causa y a la vez consecuencia de las heridas de nuestro mapa. Aquellos soñadores que siguen pensando que no hay nada más lícito que sentir cada una de nuestras terminaciones nerviosas descargando, fibrilando, estallando cuando alguien en quien confiábamos nos ha fallado o cuando por fin podemos disfrutar de algo que llevamos mucho tiempo esperando. Esos soñadores para los que no existen excusas ni reproches posibles que hagan necesario justificar el por qué somos como somos. Aquellos que ven la magia en la diferencia, que no sólo se calan bajo la lluvia sino que la sienten. Aquellos que creen que no hay nada más bello que la vulnerabilidad humana a ciertas situaciones, a ciertas personas.
Nunca somos ni seremos conscientes de que, cuando tiras mucho de la cuerda que nos conecta con los demás e incluso con nosotros mismos, esta puede llegar a romperse y es entonces cuando la frustración de que el ser humano, por defecto, tenga que perder para saber valorar ,aparece y nos absorbe por completo. Karma. Hablo del karma. La venganza está sobrevalorada. Aquellos cuya vocación y sino es dañar a los demás acabarán enterrándose por si solos y, con un poco de suerte podremos ser testigos de ello.
Cuando la cuerda se rompe, cuando el caos estalla, cuando abusan de nuestra honestidad, lo mejor que podemos hacer es echar a correr y no volver jamás a abrir la puerta de nuestra vida a alguien que ha salido de ella voluntariamente.
Y es que hay veces que para ganar hay que dejar ir.

B


Demons- Imagine dragons

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